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jueves, 24 de abril de 2014

Eres mi vida

“No ardía nuestro corazón cuando nos explicaba las escrituras? (Lc 24
Para contemplar al resucitado, creer en él y alcanzar la salvación, se nos pide abandonar dos ideas fijas que se han incrustado en nuestra concepción humana de Dios: Que El podría salvarnos con el poder militar o económico como lo hacen los reyes de la tierra y que el sufrimiento no conduce a ninguna parte y hay que desterrarlo de la vida.
El mismo Señor se nos ha colocado en el camino para quitar esa torpeza de la mente, para abrirnos los ojos y enseñarnos que el poder con el que nos salva es su amor misericordioso, que conviene que cada uno se arrepienta de haberse apoyado en el poder humano, y en sí mismo y reconozca que sólo en el amor divino hay sentido de la vida y que este amor necesariamente nos conduce por la entrega y el sufrimiento a la gloria. Así se lo había dicho a Pedro camino de la cruz: el Hijo del hombre tiene que ser burlado, humillado y morir pero al tercer día resucitará, Pedro en reacción se colocó como un obstáculo a ese camino y el Señor le respondió: piensas como los hombres no como Dios.
A los discípulos de Emaús no sólo les explica con las escrituras este necesario camino de sufrimiento y entrega por el que pasa el amor puro y que vivieron los profetas -en el salmo quince se resume: no dejaras a tu fiel conocer la corrupción- , sino que, al partir el pan, se les revela resucitado, les revela el misterio del ser humano: un poderle decir a las personas que amamos mientras comemos: eres mi vida, me importa más tu vida que la mía y aquí te la entrego, este gesto hace presente al resucitado, es haber comprendido que hacemos parte de un manantial de vida que fluye desde nosotros, que no somos nosotros, y que si lo dejamos fluir viviremos eternamente. ¡ahhhhh! que alegría de verdad, entender esto, nos arde el corazón, se colma de sentido la vida concreta de nuestra historia. Es verdad ha resucitado el Señor.

Fray Wilson Ossa Betancur ocd

domingo, 20 de abril de 2014

En esta hostia



HUGO, TESTIGO DE LA RESURRECCION

Hugo tenía esa consciente claridad de la resurrección que le permitió adentrarse en la muerte sin miedo. El último Sábado Santo se despidió de nosotros muy sonriente, aunque agotado por la enfermedad había reservado un último bocado de una torta de frutas para decirnos que; así, dándose como alimento, se quedaba. Fuimos con su hermana y se nos despidió con la certeza de que entrar en la muerte es vivir la pascua, un paso que, s...i es vivido con confianza en la misericordia divina, mas que asustarnos hemos de ansiarlo.

La confianza le vino de rezar el Avemaría tres veces, de la Virgen obtuvo su inquebrantable fe y quizás los brazos en los que se acunó su conversión. Fue como todos los hombres un tanto confiado en sus propias fuerzas, tozudo; pero eso tiene la enfermedad, que nos enseña el límite y nos coloca de frente a la la muerte. De la virgen y de la compañía de Dios en los suyos le vino el creer en el perdón, en perdonar y ser perdonado y abandonar el mundo en paz. Para decir luego con los resucitados: la paz esté con ustedes.

Hugo resucitó, le bastaron sus últimos años consagrados a la Virgen, una entrega total a la evangelización de un pequeño grupo de oración en un poblado cercano a la ciudad, pero sobretodo la confianza en la misericordia divina manifestada en su hijo Jesucristo.

Dias antes en su casa nos había convocado para que orando por su salud descubriéramos que solo nos enferma el no sentirnos perdonados, el apretón de brazos, el abrazo que acoge la debilidad y las caídas, son finalmente el ultimo signo del Dios humanado, del padre compasivo, después viene el adentrarse en sus entrañas misericordiosas y de alli no salimos. Compartimos la eucaristía, la unción de los enfermos, café con galletitas, en un esbozo de ultima cena que presagiaba el camino.

El domingo de resurrección ya no estaba ni en la cama del hospital, ni en el sepulcro, se escondió, se abrió brecha entre la noche y con una fe mas fuerte que un hacha se metió con Cristo en la Eucaristía. Allí se quedó. Allí, los que esto entiendan nos quedaremos para celebrar eternamente la pascua, el deseo de amar mas alla de lo que podemos por nosotros mismos.

Unos versos resuenan para confirmar lo dicho: quien come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré el ultimo día. Intensos, apresurados, te pedimos Señor que el tiempo se densifique y hoy podamos contemplar tu obra, que colmados de esperanza, te veamos y nos veamos para siempre unidos a ti en esta hostia.

 Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

domingo, 8 de diciembre de 2013

Inmaculados por el Amor


“El nos eligió en Cristo, antes de la creación del mundo para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia por el Amor” ( Ef 1,4) (Texto tomado de Debarim)

“En el momento final de la historia del Antiguo Testamento, allí donde se vuelve inminente la plenitud de la gracia y su victoria definitiva sobre el pecado, aparece María, la primera persona liberada de la historia. La humanidad nueva y renovada prometida por Dios a Israel tiene su culminación y su inicio ejemplar en María de Nazaret. Ella despuntó en el horizonte de la historia como alba radiante que preludia al sol de justicia, Cristo. La luz del Verbo creador y futuro redentor invadieron a esta humilde hija de Israel, no permitiendo que en ella existiera traza alguna de oscuridad.

 Las promesas de un corazón nuevo y de una vida enteramente orientada por la voluntad de Dios se realizaron por primera vez en la historia en María, en quien comenzaron a despuntar la luz y santidad de Cristo redentor. Cuando vino al mundo María, Dios quiso mostrarnos anticipadamente en ella ese «cielo nuevo y tierra nueva» de la que hablaban los profetas. Ella es, como dice una de las estrofas del canto: «Nube hermosa, llena y cargada, de aguas que salen del mar de gracias». En María Inmaculada se revela la voluntad amorosa de un Dios que creó a la humanidad, liberó de la esclavitud a un pueblo recreándolo para la comunión con él y que desde siempre ha deseado recrear a cada ser humano a imagen del Verbo eterno. La Virgen Inmaculada es ese bello y luminoso pórtico de Cristo, la «nueva creación» por excelencia, «el hombre nuevo creado a imagen de Dios» (Ef 4,24), cuya venida y obra redentora iluminan ya la historia de pecado de la humanidad en la concepción inmaculada de su Madre.

 María es «llena de gracia» desde el primer instante de su ser, «ha hallado gracia delante de Dios». Esto naturalmente tiene que ver con su concepción en el vientre de su madre, con el primer momento de su existencia. En ese instante Dios no se ha limitado a realizar en ella un gesto negativo, liberándola de la mancha original y de pecado. Dios la ha llenado de gracia y de esa forma hace que sea Inmaculada. Ella tendría que haber sido un eslabón más de esa cadena de pecados que se expresan y despliegan en la historia humana. Pues bien, Dios se quiso revelar en María como nuevo padre y creador que ha velado amorosamente por ella, desplegando en ella un comienzo de existencia en un absoluto ámbito de gracia. Dios quiso en el mismo momento de su existencia liberar a María del pecado, concebido como esa «mancha» que oscurece la relación amorosa entre Dios y el hombre. En vez de redimirla en un momento posterior, cuando ella hubiera ya asumido en la fe a Jesucristo su Hijo, Dios la liberado y redimido en un momento precedente, en el primer instante de su ser. Por eso ella ha nacido Inmaculada.
Ese primer momento en que María fue concebida sin mancha se despliega necesariamente a lo largo de su existencia, como en toda persona humana. Cuenta también la vida que viene después. Además hay que considerar la experiencia de libertad y de fe vivida por María que ha debido oponerse con todas sus fuerzas a la fuerza del pecado, ausente en ella, pero siempre presente en la historia. El misterio de la Inmaculada Concepción de María, que comienza en el instante de la concepción, llega a expresarse y realizarse a lo largo de toda la vida de María.

 Ella es también Inmaculada porque se dejó plasmar continuamente por el Espíritu Santo, de forma que vivió y se expresó siempre como persona absolutamente nueva, libre, toda de Dios y dueña de sí. Ella es la Inmaculada porque «su fe obediente plasma cada instante de su existencia según la iniciativa de Dios»; desde la Anunciación hasta Pentecostés «se nos presenta como mujer enteramente disponible a la voluntad de Dios», por eso es «la Inmaculada Concepción, “la llena de gracia por Dios” (Lc 1,28), incondicionalmente dócil a la palabra divina».

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

sábado, 7 de diciembre de 2013

Vamos a Belén


“Sintió compasión por ellos porque andaban extenuados y abatidos como ovejas sin pastor” (Mt9)

 El niño de Belén, con sus bracitos abiertos, parece decirnos: “Vengan a mi todos los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré”. El compasivo Dios hecho carne, debilidad humana, nos invita en su mansedumbre y humildad a abandonarnos en las manos de Dios y a descansar.

 Lo que nos agobia y nos agota, dice san Juan de la Cruz, son nuestros apetitos desordenados, ...especialmente la soberbia, la codicia, la concupiscencia, apetitos de honor y respeto, de posesión, de placer exagerado. El pequeño niño, nacido en un establo, en su pureza y sencillez nos invita con El a descansar en la paz que da el estar sostenido por el Espíritu del Padre, hermosa tarea de adviento que redunda en la alegría.

 Como ovejas sin pastor, a veces vamos desorientados y heridos por nuestras pasiones, el dulce guía de nuestras almas, hecho niño, nos viene a curar y sanar, a liberar de las ataduras a orientar nuestras vidas: “Con tus propios ojos veras a tu maestro y oirán tus oídos una llamada a la espalda que te dirá cuál es el camino que debes seguir”, profetizaba Isaías.

 Los sabios de milenarias culturas, los grande s filósofos, han concluido que el encuentro con la verdad genera en el alma este abandono en las manos del creador, la suma ciencia es hacerse niño asombrado del ser que existe, es la suma ciencia que se puede alcanzar. Descansar en las manos de María, que unida a Dios, nos regala su ternura y fortaleza, en ella Dios escucha nuestros gritos, nos consuela, nos nutre. Vamos a Belén nos espera el pan dulce y tierno horneado en el fuego de amor de María y José, nos espera nuestro Buen Pastor, nuestra Paz.

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

martes, 3 de diciembre de 2013

Los herederos del Rey


“Porque del conocimiento del Señor está llena la tierra” ( Is 11)

Nació en un pesebre, fue perseguido y desplazado al desierto, creció humilde cultivando la tierra, pastoreando ovejas, un obrero, salió de Galilea al Jordán a hacer fila con los pecadores siendo inocente y no tuvo donde descansar su cabeza, ni siquiera en la cruz, su única riqueza era el amor de su padre, el saberse amado de El y en esta sabiduría su alegría y la sorpresa de todo el mundo reyes y profetas, El es ahora el primero de los resucitados, el Señor de cielo y tierra y desde entonces el Rey y juez de la historia.
Dios le concedió juzgar con su vida y muerte a todos los hombres e impartir justicia sobre todo a los pobres y desheredados, El se ha hecho la única herencia verdadera. Solo entran a su reino eterno los que se colman de su sabiduría, de su Espíritu, los que se sienten como él, Hijos amados, los que llevan este conocimiento de su misericordia e...ncarnada que salva, el amor con el que el Padre nos hizo e hizo todas las cosas .
Estos días de adviento nos ligera el corazón el compartir con los mas necesitados, el ir corriendo hacia belén, a visitar al rey que duerme en el pesebre. no es que seamos buenos por eso sino que obramos conforme a la justicia de Dios, El hizo todas las cosas para todos pero sobretodo nos regalo su amor encarnado en su Hijo para que encada ser humano lo amemos. A nosotros se nos ha concedido un espíritu de Reyes para que practiquemos la justicia y con ella construyamos la paz.
Tu andas buscando un gobernante para tu país y te indigna la corrupción de muchos, he aquí que Dios te ha hecho rey, heredero de su espíritu, para que implantes la justicia y el derecho y la certeza de su amor haga tu voz firme para construir su reino.

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

miércoles, 27 de noviembre de 2013

El examen final


“Por su perseverancia salvarán sus almas” (Lc 21)

Al final del año litúrgico, antes de navidad, se nos invita a hacer el examen de nuestra vida espiritual. Como al Rey Baltazar una mano divina se aparece y te dice. “Contado, pesado, dividido” y te recuerda que tu vida tiene un dueño que te creó con el fin de darle gloria y al que habrá que darle cuentas: “Te he pesado en la balanza y te falta peso, he contado tus días y les he señalado un límite”.
Lo cierto es que a la tarde de la vida no habrá examen final, solo se recogen las notas parciales de los encuentros con el Dios de la vida que se te acercaba en los hermanos, en la creación: “tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber,…cada vez que lo hiciste con uno de mis hermanos mas humildes conmigo lo hiciste… pasa el banquete de tu Señor”. Cuando comprendemos que toda nuestra vida es un continuo jugarnos la eternidad en lo transitorio y cotidiano nos llenamos deentusiasmo en todo lo que hacemos, el amor se vuelve esperanza viva. Pero, sobre todo, el tema del examen final nos resulta delicioso, el amor, “que bien hecho está para eso nuestro corazón”, porque no es algo que no esté a nuestro alcance, ya se nos ha dado a saber todo sobre él en el Crucificado, no tememos pues a la nota final si nos hemos dejado guiar por esa pasión de amor. Sabemos que tendremos un juicio correspondiente a la misericordia que le dejamos desplegar a Dios desde nuestro ser.
Muchos no comprenden una vida así, entregada, pondrán trabas al testimonio de una vida que espera la resurrección y el encuentro definitivo con Dios, pero “ánimo, dice el Señor, yo he vencido el mundo, con su perseverancia salvarán sus almas. Una mano divina, atravesada por clavos ha escrito para siempre: te amo, “tu nombre desde entonces está plasmado en mi palma”

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

martes, 26 de noviembre de 2013

La paciencia de Dios


“El Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido, ni su dominio pasará, eso significa la piedra que viste desprendida del monte sin intervención humana” (Dn 2)

 Jesús, por medio del Espíritu Santo nos ha revelado con su resurrección que el amor no pasará nunca, que el cielo y la tierra pasarán pero que El, que es la Palabra divina, por la que son creadas todas las... cosas, no. Esta certeza nos llena de esperanza ante el anuncio de que todo será destruido, así, se nos invita a vivir en ese fuego incandescente que creo el fuego, unidos a esa Palabra increada, Jesucristo, que da forma a toda la creación.
El apóstol Pedro ilumina cuando acontecerá este momento final: “Antiguamente existieron unos cielos y una tierra que perecieron inundados por el agua. Los cielos y la tierra de ahora, la misma divina palabra los tiene reservados para el fuego, conservándolos hasta el día del juicio y la destrucción de los hombres pecadores. Una cosa hermanos queridos no pueden ignorar que un día para el Señor es como mil años y mil años como un día y no es que el Señor retrase su promesa como algunos creen, simplemente tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie se pierda sino que todos se conviertan en sus hijos. Pero el día del Señor llegará como un Ladrón sin avisar. Si todo ha de desmoronarse que conducta tan santa y tan religiosa deberá ser la de ustedes, mientras esperan y apresuran la venida del día de Dios…nosotros esperamos cielo nuevo y tierra nueva en los que habiten la justicia.”
El apóstol Pablo nos invita a la vigilancia: “pero ustedes hermanos no viven en la oscuridad, el día del Señor no debe sorprenderlos como un ladrón, todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día no de las tinieblas, no nos quedemos dormidos sino que vivamos atentos, vivamos sobriamente cubiertos con la coraza de la fe y del amor y como casco de protección, la esperanza de la salvación.

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

jueves, 7 de noviembre de 2013

Juicios de Misericordia


“Cada uno dará cuenta a Dios de si mismo” (Rm 14)

 Al resucitar de entre los muertos Cristo ha sido constituido como único juez de los hombres. Ese oficio no le corresponde sino a El, su sentencia ha sido esta: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”. Considerando las pruebas, las circunstancias por las que los seres humanos cometemos abominaciones, después de oír a los acusadores, en la cruz ha dicho: “No saben lo que hacen”, y para pagar la condena que por nuestra ignorancia merecíamos, El mismo ha querido ser el preso, el condenado, el mismo con su sangre divina ha reconciliado a los hombres con Dios por pura gracia. El Juez se hizo condenado para liberarnos.

 Cuando uno de nosotros juzga o condena en su corazón a otros se está abrogando un oficio que no le compete, además le está desbaratando a Dios la obra de la redención, la proclamación de su misericordia. El apóstol nos lo recuerda: “Cristo murió y resucitó... para ser Señor de vivos y muertos. ¿Tú por qué juzgas a tu hermano? y tu ¿por qué desprecias a tu hermano?”. El peligro de estos juicios es que nos cierran a la acción divina, a acoger con misericordia a cada ser humano por alejado de Dios que esté, como aquellos fariseos que se escandalizaban de lo que hacía Jesús con los pecadores. Cerramos la posibilidad de que vuelvan a los brazos del buen pastor que diligentemente subió a la cruz y bajo a los infiernos por las ovejas.

 La alegría de Dios está en recuperar a sus hijos, nosotros podemos darle esta alegría anunciando su infinita misericordia, es cuestión de no creernos convertidos, sino de vivir humildemente el perdón gratuito que se nos ha dado derramándolo sobre los demás. Un día tendremos que presentarnos ante el juez, para entonces, toda la misericordia que hallamos derramado de parte de Dios en el mundo volverá a nosotros: “El que realiza un juicio con misericordia tendrá un juicio con misericordia”.

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Amor y sólo Amor


“A nadie le deban mas que amor, porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley” (Rm 13)

Dios no es un montón de cosas y amor, es Amor y solo Amor, decía acertadamente el P. Juan Jaime Escobar. Los seres humanos creados a su imagen y semejanza estamos hechos para esta manera de ser: amor y solo amor, nos lo recuerda el apóstol: “a nadie le deban mas que amor, amar es cumplir la ley entera”.
Amar no es dar, es darse, entregarse sin interés, como Dios mismo, “En esto consiste el amor en que Dios nos dio a su Hijo” y nos lo dio cuando éramos sus enemigos, cuando lo odiábamos, es un amor que no incluye venganza ni castigo, es amor y solo amor. Seguir a Jesús, ser su discípulo es ir adquiriendo esta manera de ser del espíritu de Dios.
Uno de los obstáculos para poder amar así, son los apegos y aprehensiones en los que la voluntad se nos esclaviza, de ahí que resuenen las palabras del Evangelio de Hoy: Si alguno no me... ama a mí antes que a sus hijos, esposa, padres y aun a sí mismo no me puede seguir. Esos amores, aunque buenos, impiden un amor desinteresado como el de Dios, impide que el caudal del alma este junto para amar con todas las fuerzas, el Señor nos quiere libres, amándolo a El para que podamos amar a los demás, no como posesiones nuestras, sino con libertad, haciéndoles el bien sin interés. El seguimiento exige renuncia y desprendimiento consciente, que han de ser asumidas como una opción de vida. No es que me toque desprenderme es que el amor me desprende de todo y de todos. Es su naturaleza, acariciarnos las ramas, arrancarnos las raíces.
El camino del Amor, el camino doloroso del Mesías, (porque amar duele y mas nos vale que lo vayamos asumiendo), es también el camino del discípulo, un camino que se hace en términos de entrega y solidaridad y produce vida plena porque en las raíces más profundas el ser humano está hecho de amor, está hecho, como Dios, para ser amor y solo amor.

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

martes, 5 de noviembre de 2013

Un Dios intenso


“Insísteles hasta que entren”(Lc 14)

Por amor, nuestro Dios se ha hecho un pedazo de pan, un poco de vino. Con tal de que participemos del Amor que el mismo es y tengamos su vida, ha decidido transformarse en un poquito de harina con agua. Al comerlo El nos va transformando en El y nos va haciendo pan para los demás, nos revela el misterio de nuestra vocación, darnos, entregarnos, ...fluir como El mismo.
Podemos buscar en que saciar nuestro sentido de la vida consiguiendo bienes, tierras, campos, cuidando bueyes, laburando interrumpidamente, construyendo una familia, casándonos y teniendo hijos, pero solo comiéndolo a El tenemos vida eterna. La Eucaristía es la fuente que sacia la inmensa necesidad de los seres humanos aunque no siempre nos demos cuenta. Solo en ella se nos da vida en plenitud y se nos comunica con el amor la virtud fundamental para vivir en comunión y en paz, la humildad.
San Pablo nos la recomienda cuando dice. “Como buenos hermanos, seamos cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a si mismos. No tengan grandes pretensiones sino pónganse al nivel de la gente humilde, estén alegres con los que ríen y lloren con los que lloran”.
Nuestro Dios, Jesucristo, hecho pan y vino nos invita en la humildad de la hostia, imperiosamente a que hagamos parte de su banquete: “insísteles hasta que entren” porque sabe que solo en El hay vida eterna. El es el pan bajado del cielo, el que nos pone en sintonía de entrega y donación, el que nos da la vida para siempre.
Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

sábado, 2 de noviembre de 2013

La pregunta de la muerte


 "El secará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, porque lo de antes ya pasó" (Ap 21). Texto de José Luis Martín Descalzo.

«Para los hombres de hoy hay una gran preocupación: saber morir, morir bien, morir serenamente. Pero saber morir no significa vencer a la muerte. Saber morir es algo que pertenece al campo de las posibilidades humanas, mientras que la victoria sobre la muerte tiene un nombre: resurrección. Sí, no será el arte de hacer el amor, sino la resurrección de Cristo, lo que dará un nuevo viento que purifíque el mundo actual. 

 Los hombres de todos los tiempos andan buscando cuál es el punto de apoyo para construir sus vidas, para levantar el mundo. Si hoy yo salgo a la calle y pregunto a la gente: ¿Cuál es el eje de vuestras vidas? ¿En qué se apoyan vuestras esperanzas? ¿Dónde está la clave de vuestras razones para vivir? Muchos me contestarán: «Mi vida se apoya en mis deseos de triunfar, quiero ser esto o aquello, quiero realizarme, quiero poder un día estar orgulloso de mí mismo». O tal vez otros me dirán: «Yo no creo mucho en el futuro. Creo en pasármelo lo mejor posible, en disfrutar de mi cuerpo o de mi dinero, o de mi cultura». O tal vez me dirán: «Ésos son problemas de intelectuales. Yo me limito a vivir, a soportar la vida, a pasarla lo mejor posible». 

Pero allá en el fondo, en el fondo, todos los humanos tienen clavada esa pregunta: ¿Cuál es la última razón de mi vida? ¿Qué es lo que justifica mi existencia? Todos, todos, de algún modo se plantean estas cuestiones. También ustedes, que me van a permitir que hoy se lo pregunte: ¿Cuál es el punto de apoyo en el que reposan vuestras vidas? 

 Para los cristianos la respuesta es una sola: «Lo que ha cambiado nuestras vidas es la seguridad de que son eternas». Y el punto de apoyo de esa seguridad es la resurrección de Jesús. Si Él venció a la muerte, también a mí me ayudará a vencerla. ¡Ah!, si creyéramos verdaderamente en esto. ¡Cuántas cosas cambiarían en el mundo, si todos los cristianos se atrevieran a vivir a partir de la resurrección, si vivieran sabiéndose resucitados! Tendríamos entonces un mundo sin amarguras, sin derrotistas, con gente que viviría iluminada constantemente por la esperanza. Cómo trabajarían sabiendo que su trabajo colabora a la resurrección del mundo. Cómo amarían sabiendo que amar es una forma inicial de resucitar. Qué bien nos sentiríamos en el mundo, si todos supieran que el dolor es vencible y vivieran en consecuencia en la alegría. 

Fray Wilson Darío Ossa Betancur ocd

Descansar en paz


“Porque los elegidos del Señor gozan de su amor y su misericordia”(Sab 3)

 Destinados, no para la muerte, sino a ser Hijos de Dios por el amor, la resurrección de Jesucristo, el Poder del Espíritu, nos ha revelado que el ser humano ha sido destinado para vivir en comunión eterna con Dios. De modo que, si vivimos en el Espíritu, unidos a El, estaremos con El para siempre, estaremos en Paz. Este proceso de unión con El, una unión que ya está garantizada pues El vive en nosotros mas que nosotros mismos, siempre puede ahondarse, e incluso tiene el riesgo de perderse cuando confiamos nuestras vidas a nosotros mismos o al dinero.
 Cuando muramos alcanzaremos en el Encuentro con Dios, amor y solo amor, el anhelo más hondo del ser humano, la plenitud. Pero regularmente no estamos preparados, antes bien, alejados del Creador percibimos la muerte como una desgracia en la que se nos quitará la vida, cuando antes se nos da. 
 Tras la muerte ya no hay posibilidades de crecer en la unión con Dios, solo la oración de los que todavía peregrinamos puede alcanzarles a las almas un adelanto en esta purificación, calmarles el angustioso deseo de estar con Dios, sacarlas de este estado del alma que es el purgatorio, pues para eso habían sido hechas. Con razón dice santa Teresita: “Yo escojo por purgatorio tu amor purificador”. He aquí el sentido de esta fiesta de los difuntos, rogar, suplicar, ofrecer los sacrificios y sobretodo el sacrificio del Hijo de Dios en la misa para que el Señor derrame su misericordia y acoja a nuestros difuntos y les de lo que anhelan, el fin para el que fueron creados, la plenitud del amor.
 Hay un regalo extraordinario que podemos darle a nuestros difuntos, algo que les puede alcanzar un crecimiento fuerte en la unión con Dios, el perdón, poderlos acoger con el corazón misericordioso del Señor, derramar perdón a nuestros familiares y aun a los enemigos, llenar los ambientes que dejaron de la paz del Señor, es como se experimenta su resurrección, cuando sin decirlo, unidos en oración, los difuntos nos dicen: Estoy en paz.

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

jueves, 31 de octubre de 2013

Lo que puede vencernos


“Márchate de aquí porque Herodes quiere matarte” (Lc 13) 

El Señor es un Guerrero, su nombre es el Señor. Su espada es el poderoso Espíritu de amor que lo une al Padre, su escudo las alas del águila bajo las cuales Dios lo cubre de los enemigos, su grito el alarido de amor que resuena desde la Cruz, su pecho valiente apto para encajar lanzas y verter manantiales nunca vistos, porque está revestido de la ternura de un Dios por sus Hijos. El Señor es un guerrero, un defensor, que no tiene miedo a nada ni a nadie. “ Digánle a ese zorro, a Herodes, díganle a los grandes que hoy expulso demonios y sano enfermos y que al tercer día cumplo mi obra”.
El no nos ha dejado solos, nos ha enviado otro defensor, el Poderoso Amor, las alas agiles de la paloma, las fuertes de las águilas y las cálidas de la gallina, el amor dulce que es más fuerte que la muerte, el que impide que nadie nos acuse, nos condene, nos amargue: ¿quién acusará a los elegidos?, ¿quién nos condenara si Dios mismo entregó a su Hijo?, ¿quién podrá separarnos del amor de Cristo?, si, en todo vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado.
Amor poderoso de Dios, manifestado en su hijo, El Espíritu, es la alegría, la justicia, el gozo, la fuerza de los guerreros de la iglesia, con este amor nada puede vencernos ni la angustia, ni desnudez, ni el hambre, ni la espada…Solo un arma del enemigo puede acabar con este triunfo, la desidia, la rutina, la pereza en la oración, ellas tienen el poder de cerrar las puertas al poderoso amor divino, Si, en la intimidad de los corazones se entrenan los ejércitos del Señor.

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

miércoles, 30 de octubre de 2013

Llamados a tanto


“A los que predestinó, los llamó, a los que llamó los justificó, a los que justificó los glorificó” (Rm)

Predestinados:
Antes de que fuera engendrado el orbe de la tierra y fluyeran los manantiales, las galaxias, ya estabas destinado en el corazón de Dios Padre a ser uno con Jesús, el esposo de las almas, es la certeza que te reveló el espíritu el día que creíste en Cristo y empezaste a tener vida eterna, supiste que estabas predestinado a compartir la gloria de ese amor, a gozar de esas bodas.
Llamados:...
Entonces empezó para ti una lucha, fuiste llamado a la conversión, un esfuerzo por mantenerte dócil como el barro para que las manos de Dios te fueran formando a imagen de su Hijo; el pecado hacía resistencia, el orgullo, la codicia, la lujuria, la ira aparecieron más evidentes ante su luz, había que extraerlo del alma, las manos del médico querían sanarte y experimentaste la noche oscura, el sufrimiento, el despojo, te estaban rehaciendo desde adentro, habías sido llamado a ser de otra forma y para pasar a tener una vida divina había que recrear la condición mortal de la criatura hasta hacerla espiritual y divina.
Justificados:
Entendiste que el camino estecho y la puerta angosta era práctica de la voluntad divina, abandono en su providencia, humildad de corazón, mortificación necesaria, oración continua, practicas imposibles sin la gracia que te comunicaba María. En ella aprendiste a confiar plenamente en El, ella te producía la fe de la encarnación que te permitía seguirlo cuando todo era más oscuro, cuando se vaciaban las potencias, se desnudaba la voluntad, se empobrecía la memoria, se entenebrecía el entendimiento. Conociste tu misma miseria y la alianza irrenunciable de su misericordia, habíamos sido justificados por la sola fe. Si fuéramos mas pequeños el camino hubiera sido mas sencillo, pero bueno…estábamos nosotros.
Glorificados:
Y aquí vamos, cada día empezando de nuevo, sostenidos por los gemidos de la esperanza que nos saca el Espíritu, con la esperanza de ser hijos de Dios en plenitud, de unirnos a nuestro Dios definitivamente en el Espíritu; esperanza tan grande, tan imposible de ser soñada por nosotros mismos que hizo decir a san Juan de la Cruz: “Oh almas llamadas para tan altas grandezas y para ella llamadas, que hacéis en que os entreteneís, vuestras pretensiones son bajezas y vuestras riquezas miserias, llamados a tanto o entreteneís en tan bajo”. Y sin embargo todavía queremos seguir corriendo la carrera, nos espera la medalla de la gloria o el infarto, las dos valen.

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

martes, 29 de octubre de 2013

Cuando el Señor cambió nuestra suerte


“La lengua se nos llenaba de risas la lengua de cantares”(sal 125)

La revelación del reino de los cielos, la acción creadora y salvífica de Dios por medio de su Espíritu en las almas humildes, es una obra que en sus inicios se muestra insignificante para la sociedad pero posee ella el sentido salvífico de la propia existencia y del universo.
Las parábolas del granito de mostaza y la de la levadura, que nos revelan esta acción divina en lo hondo del alma, nos llaman a descubrir que en lo pequeño y cotidiano, en la sencillez de la vida, Dios está. Solo falta un poquito del asombro propio de los niños, de la humildad agradecida que abre los ojos y contempla las maravillas de Dios aconteciendo en todo. No es el agua ni el abono, ni la tierra lo que hace que la semilla crezca, es la vida divina que lleva dentro lo que la hace ser.
En la creación, como en nuestro corazón esa acción divina es un gemido, el grito de la esperanza que nos lanza a encontrar, en el día definitivo, nuestra verdadera condición de Hijos amados. Con esta esperanza vamos sembrando el reino con la seguridad de que la obra, aunque pequeña, tendrá seguramente un fruto eterno. “Los que sembraban con lágrimas, cosechan entre cantares” Si o si cosecharemos en abundancia, porque es Dios el sembrador y Al que hemos dejado que crezca con su acción divina en nosotros y pueda florecer y frutecer y ojala un día reposen en nuestras ramas los amigos tan queridos, los hijos de Dios que vienen a alabar con el salmista la revelación del Reino en Jesús, nuestro salvador, entonces: “la boca se nos llenaba de risas y la lengua de cantares”
Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

domingo, 27 de octubre de 2013

La humildad que salva


Textos traído de los padres del desierto por el P. Nanini en sus comentarios al Evangelio (Lc 18)

"El alma humilde conoce una gran paz, mientras que el alma soberbia se atormenta a sí misma. El orgulloso no conoce el amor de Dios y se encuentra alejado de Él. Se ensoberbece porque es rico, sabio o famoso, pero ignora la profundidad de su pobreza y de su ruina, porque no ha conocido a Dios. Para que puedas ser salvado, es necesario que te vuelvas humilde, puesto que, aunque se trasladara por la fuerza un hombre soberbio al paraíso, tampoco allí encontraría paz ni se sentiría satisfecho, y diría: "¿Por qué no estoy en el primer puesto?" Sin embargo, el alma humilde está llena de amor y no busca los primeros puestos, sino que desea el bien para todos y se contenta con cualquier condición. En virtud del amor, el alma desea para cada hombre un bien mayor que para sí misma, y goza cuando ve que los otros son más afortunados que ella, y se aflige cuando ve que se encuentran en el sufrimiento" .
“El que conoce su pecado es más grande que el que resucita un muerto. El que llora una hora sobre sí mismo es más grande que el que enseña al mundo entero...El que conoce su debilidad es más grande que el que ve un ángel...El que sigue a Cristo en secreto y con arrepentimiento es más grande que el que goza de una gran reputación en las Iglesias” .
"SEÑOR: libérame de esa tonta vanidad que me lleva a poner mi seguridad en las obras externas y a despreciar a los demás por sus imperfecciones. Ayúdame a reconocer mi propia miseria y la grosera fealdad del orgullo".

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

viernes, 25 de octubre de 2013

Un Amor que no nos deja en paz


“He venido a traer fuego a la tierra” (Lc 12)

Cuando no está el fuego y no hay calor, ni luz, las almas se retuercen de frio y las enfermedades carcomen los pulmones, cuando el fuego no está los hogares son hoteles donde no se ama y las instituciones donde trabajamos o estudiamos son cubículos donde llega la gente a no morirse. El fuego del Espíritu en cambio hace plena la vida, hace vital la existencia.
Cuando Juan el Bautista anunció la llegada del Mesías decía así: El los bautizará con Espíritu Santo y fuego. La misión del Mesías consiste en infundir en el alama de los hombres aquel amor intenso con el que el Hijo se experimenta amado del Padre, ese amor que hace que los hombres entren en comunión de vida con Dios y sean salvados. Un amor mas fuete que la muerte.
Jesús sabe que para que esto ocurra tendrá que expulsar de los corazones el poder del pecado, por eso tendrá que pasar por el bautismo de su pasión y d...e su cruz; sólo mediante la glorificación del hijo de Dios puede venir a los hombres el poder del espíritu, puede ocurrir un nuevo nacimiento.
Los que han nacido de nuevo gracias a la fe en la resurrección y han empezado un proceso de conversión, establecen relaciones con la familia de una manera distinta, los criterios económicos, psicológicos, biológicos que antes imperaban ahora se viven desde el Espíritu, y como todos no han nacido de nuevo en la familia, ocurrirán las necesarias divisiones. Pero en medio de ese ambiente el creyente permanece en la paz, sembrando con mansedumbre una nueva manera de ser y de amar.
Aunque doloroso, el creyente no ha dejado de dar testimonio, pues ama a Jesús antes que a padres, esposa, hijos, lo cual anuncia con la mansedumbre y la comprensión de quien conoce su destino definitivo, por eso se mantiene en paz aun en medio de la persecución de los que antes amaba con todo su ser, un amor que lo impulsa a la entrega. Un amor que no lo deja en paz.

Fray Wilson Dario Ossa Betancur ocd

miércoles, 2 de octubre de 2013

Bajo sus alas

“Voy a enviarte un ángel por delante para que te cuide en el camino y te lleve al lugar preparado” (Ex23)

Los ángeles se experimentan como “Eso” que hizo explotar de amor el corazón de unos padres piadosos cuando les anunciaron que iba a nacer un bebe en casa, esa alegría de los hermanos y la familia cuando vimos al recién nacido y no sabíamos como más acogerlo, esa compasión fuerte de una maestra al ver a un niño de jardín desolado, el abrazo necesario del amigo que se hace ángel cuando desesperados no encontramos el camino, la consoladora mirada de fortaleza cuando ante el duelo alguien nos dice que del amor podemos esperar la resurrección, esos ángeles, concentraciones de ternura y cuidado del Padre… que permitimos nos habiten y que reconocemos en los hermanos, esos son hoy el motivo de nuestra alegría.
Si uno se vuelve niño entra al cielo, el lugar preparado. Si depuesto todo orgullo y rebeldía el alma se pone dócil en las manos de Dios experimenta su ternura, su poder, la fuerza del Espíritu que lo conduce. En ese estado se verifica la comunión con los ángeles y los santos. Los ángeles que entonces eran seres imaginarios y fantásticos se hacen verdaderos, reales. La experiencia de su acción en nuestras vidas realiza prodigios: A Santa teresa un querubín le atravesó su muy humano corazón con un dardo encendido de amor que le encendió las entrañas, a Francisco de Asís los serafines le abrieron sendas llagas de amor con el crucificado. Al padre Pío estos mismos ángeles le hicieron partícipe de la pasión del hijo.
Los ángeles se manifiestan cuando somos obedientes a Dos y dóciles nos dejamos proteger y guiar por estos guardianes que con tanto amor nos cuidan, Humildes y amorosos, nunca agradeceremos como conviene lo que nos han preservado de caer en los abismos, sobre todo de las pasiones, pues ellos son piadosos y puros y os comunican esa misma docilidad a Dios. Son de caridad tan pura que no se entristecen porque Dios no se halla hecho uno de ellos, se alegran al contrario y protegen a los hombres porque Dos se hizo uno de ellos, no como los demonios (ángeles rebeldes, que envidian y odian la dignidad humana y buscan hacerlo caer incluso disfrazados de ángeles de luz, colocándose nombres que no son bíblicos), no hay que ver sino como se ha extendido en los últimos tiempos la presencia de lo satánico, la tendencia a lo oscuro, a lo vampirezco a la muerte. No nos damos cuenta hasta que punto nos acompañan os ángeles porque en su humildad obran solo por Dios y no sacan cuentas de los favores que realizan, no esperan de los hombres recompensa. Por eso merecen ser amados, son una belleza
Ellos anunciaron el nacimiento del Verbo de Dios a María y a José dándoles fuerza para el camino, los acompañaron en el exilio a Egipto protegiéndolos de Herodes, imagen del mundo, ellos acudieron en la lucha de Jesús contra satanás en el desierto y fueron consuelo en su noche más dura del Hijo del hombre, ellos obedientísimos servidores de Dios nos colmaron de alegría y paz al anunciar la resurrección de Jesús, y desde entonces cuidan a la iglesia, a nosotros, como si fuéramos el mismísimo hijo de Dios, ellos nos ayudan a reconocerlo en la Eucaristía y es la adoración con la que caemos postrados. Libraron a Pedro de la cárcel, a los monjes en el desierto y a nosotros nos cuidan como a las niñas de sus ojos, yo no sé cómo agarrarlos y besarlos para agradecerles, ayúdenme ustedes, sí…. y si los ven díganles, cuanto los amamos.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Muestras de Amor

“Quién es este, que hasta perdona los pecados?” (Lc 7)

Todos somos pecadores, Todos somos deudores, si nos sacaran la cuenta de lo que debemos a Dios quedaríamos abrumados: El habernos creado de la nada, el alquiler de la tierra en que habitamos, las cuentas del agua, los manantiales, la energía, el sol, la luz , el mercado y los productos que llegan a la mesa que sólo él puede hacer…y otras cuentas más impagables, el amor de los padres, de los amigos, sus pacientes esperas, su soportarnos tal como somos, sus intentos de corregirnos y guiarnos y la más difícil de las cuentas, el habernos reconciliado gratuitamente por la muerte de su Hijo Jesucristo en la cruz…mejor no sigamos porque la cuenta se nos haría intolerable.
Lo cierto es que debiendo tanto como debíamos, Dios mismo, viendo que no teníamos con que pagarle, se pagó a si mismo, encarnándose en la historia humana y muriendo en la cruz nos reconcilió consigo por pura gracia: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, como si dijera. “Padre, perdónales porque no tienen con que pagar”…, a veces ni saben que deben” y muriendo de amor nos ha reconciliado dándonos gratuitamente la vida divina, el Espíritu Santo: “Oh toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga, matando, muerte en vida la has trocado”, canta san juan de la cruz.
Al considerar la enorme gracia de la reconciliación gratuita nos brota un impulso, pagar amor por amor y ese amor nos hace obrar para mostrarle la gratitud. Por muchas obras que hagamos son solo realizadas por el amor de El mismo, esas obras manifiestan el amor acogido de Dios en Cristo Jesus: “No me diste el beso de la paz, esta no ha cesado de besar mis pies, no has ungido mi cabeza con aceite esta no ha cesado de ungir mis pies con perfumes., si ella da tales muestras de amor es porque le han sido perdonados sus muchos pecados, ella ha tenido fe en la encarnación de Dios y el perdón que Dios vino a ofrecer a los pecadores gratuitamente.
Quién es este que hasta perdona pecados. Es Dios , el que borro en sí mismo, en la carne adorable de su Hijo, el muro que nos separaba, la distancia que nos alejaba de su corazón. Es Dios hecho carne, Jesucristo, El Perdón y la Paz, el que vino para que el hombre recupere, llorando…, su alegría.
Padre Wilson Ossa Betancur

miércoles, 18 de septiembre de 2013

La generación del 'Me gusta'

 “¿A quién se parecen los hombres de esta generación? (Lc 7)

 He aquí el camino de la sabiduría: aprender a amar a un Dios que no me gusta, que no siempre me complace en mis deseos: “Padre que se haga tu voluntad y no la mía”, aprender a amar a las personas que no me gustan, porque eso que no me gusta del otro es lo que está esencialmente en mí y no me atrevo a comprenderlo; aprender a aceptar lo que de mí no me gusta solo porque he dejado de compararme y he aprendido a verme desde los ojos misericordiosos de Dios , aprender a acoger de la vida lo que no me gusta, la cruz de cada día, y decir, a pesar de todo aquí hay algo que está puesto por Dios para enseñarme y aunque no satisface mis deseos me ayuda a crecer. La única manera de vencer la veleidad de la carne y la inconstancia propia de la sensualidad, nos dice san juan de la cruz, es acostumbrarse a obrar en razón, no por el sentimiento sino por lo que hay que hacer.
Preferimos buscar un Dios a nuestra medida, según nuestros gustos, pero la Palabra de Dios, que es viva y eficaz como una espada de doble filo, no está para complacernos a nosotros, sino para hacernos crecer en una voluntad más firme, no tan inconstante y caprichosa , y nos recuerda que hay dentro de cada ser humano una fuerza del Espíritu que nos puede impulsar a acoger a Dios, a los demás y a nosotros mismos con un amor y una caridad mayor que sobrepasa el sentimiento, que es, en fin, ir alcanzando la plenitud humana.
De muchas maneras y estilos Dios intenta acercarnos a El : Como una gallina he querido cubriros como pollitos” para que unidos a su amor podamos vivir a plenitud. “Vino Juan Bautista, que ni comía ni bebía y dijimos esta endemoniado, vino Jesús que come, bebe, baila y dijimos es un pecador”. Si, para el que está buscando solo el cumplimento de sus deseos y caprichos no hay forma de hallar la fe que colma de alegría. Hemos de permanecer como la generación del aburrimiento, pues esto tiene la sensualidad, siempre dice dame más, dame más, y nunca se satisface. Oh voluntad divina, quien bebió de sus fuentes, descansó.